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A debate las políticas de salud de los partidos

por  Miguel Dean/Redacción AC 20 Diciembre 2015 Publicado en ESTÁ PASANDO
A debate las políticas de salud de los partidos AC

El martes 15 de diciembre, la Sociedad Andaluza de Salud Pública y Administración Sanitaria (SASPAS/Hipatia) celebró en la Escuela Andaluza de Salud Pública su XVII jornada anual con un debate entre representantes de los diferentes partidos políticos sobre sus propuestas para el sector de la sanidad.

Bajo la premisa de que el código postal puede influir más que el código genético en la salud de las personas, se pusieron sobre la mesa importantes temas acerca de la gestión y financiación de la sanidad pública. Los intervinientes procedían de los cuatro partidos con mayor intención de voto: por el PP compareció Vicente Valero Rodríguez, médico y exparlamentario andaluz, por el PSOE el también médico José Martínez Olmos, candidato al Senado por Granada. Antonio Daponte Codina, médico y candidato también al Senado por Granada, fue el representante de Podemos. Por Ciudadanos Francisco Toquero de la Torre, médico responsable del Área de Sanidad en Granada, y finalmente, en nombre de Unidad Popular, Josefa Alganza Roldán, psicóloga clínica y candidata al Senado. El debate estuvo conducido por la periodista Maite Chacón.

La primera pregunta que abrió el debate fue si debemos considerar el derecho a la salud como un derecho fundamental garantizado. En principio los cuatro representantes se mostraron de acuerdo en su importancia y en la garantía de hacerlo accesible a todos. Pero surgieron importantes matices: Martínez Olmos (PSOE) recordó el daño provocado por el Real Decreto 16/2012 que retiró las tarjetas sanitarias a ciertos colectivos. Alganza Roldán (Unidad Popular) animó a blindar la sanidad como uno de los pilares del estado social y propuso un 100% de financiación pública, denunciando que determinadas políticas tienden a una privatización encubierta de servicios.  Toquero de la Torre (C,s) coincidió en que nos encontramos ante un derecho fundamental pero que debemos poder financiar para hacerlo sostenible. Valero Rodríguez (PP) defendió que bajo gobierno de su partido la sanidad sigue siendo universal y que al hablar de universalización estamos ante una cuestión más “semántica” que real.

Devolución de la tarjeta sanitaria – universalización

Precisamente la conveniencia de devolver la tarjeta sanitaria a los colectivos excluidos concitó la atención en el siguiente turno de intervenciones. Martínez Olmos denunció que ni PP ni Ciudadanos llevan en su programa la recuperación de este derecho, frente a PSOE, que se compromete a la derogación del RD 16/2012 y a quitar los copagos farmacéuticos. Valero Rodríguez, en nombre del PP, habló de la herencia recibida, y cómo se tuvieron que tomar medidas debido a una importante deuda en este sector y a una falta de estrategia en la gestión de compras. Toquero de la Torre habló de la necesidad del “empoderamiento ciudadano” y de asegurar la financiación, frente a Alganza Roldán, quien puntualizó que “universal es universal” y que debemos de tener cuidado de no cambiar el significado de las palabras que utilizamos.

En un segundo turno para esta cuestión Daponte Codina (Podemos) habló de un supuesto "vicio de origen" en nuestra legislación. En su opinión la sanidad se habría ido haciendo universal “por módulos” que habrían permitido que cada vez más colectivos se beneficiaran de ella, sin que ese fuera su planteamiento de partida, lo que llegado el caso facilitó que se pudieran hacer recortes en los beneficiarios. La solución sería la propuesta de su grupo político de consagrar este derecho al más alto nivel jurídico. Puntualizó también que se suele buscar más la rentabilidad que en otras partidas presupuestarias y que no se debe confundir el “turismo sanitario” con la atención a inmigrantes irregulares. Valero Rodríguez arguyó que hay que racionalizar el gasto sanitario y que la sanidad es “universal para los españoles”. También quiso defender la gestión del PP ya que en su opinión es sostenible gracias a los recortes que se hicieron. Alganza Roldán se refirió de forma esquemática a los copagos como “repagos”, y a la sanidad “como derecho, no un negocio”. Ademas, afirmó que la sanidad no tiene por qué ser rentable y destacó el papel que deberían adoptar los servicios sociales en futuras reformas. Por último, Martínez Olmos quiso llamar la atención sobre la infrafinanciación presupuestaria, algo que llevaría al siguiente punto de debate.

Financiación y Atención Primaria

Casi todos los participantes consideran que hay que aumentar la inversión en sanidad. Daponte Codina habló de un incremento de 9.000 millones para volver al 2009 pasando del 5,6 al 6,7% del PIB. Martínez Olmos propuso incrementar 10.000 millones, esto es, un punto más de PIB. En la misma línea Alganza Roldán apostó también por aportar un 1% adicional de PIB además de potenciar las políticas transversales como impuestos directos y progresivos, reforma del fondo de cohesión y rechazo a las desgravaciones fiscales por seguros privados. Toquero de la Torre no dio cifras porque consideró que ante todo se debe ir a un cambio de modelo con más racionalización y potenciación de la atención primaria así como ser capaz de medir mejor la eficacia. Valero Rodríguez opinó que fijarse en el porcentaje dedicado al PIB puede ser engañoso, ya que “ha habido ahorro farmacéutico” y es difícil fijar un presupuesto ya que la sanidad es “una competencia transferida a las comunidades autónomas”. También se quejó de la situación dejada por los socialistas cuando el PP tomó el poder hablando de la necesidad de dejar de ver la sanidad como una “barra libre” y empezar a preguntarse por quién va a pagarla. Daponte Codina afirmó que se puede gastar más y adecuar el gasto a nuevas necesidades. Para conseguir nuevos fondos consideró imprescindible perseguir el fraude fiscal además de la implementación de un IRPF progresivo y una tasa a las transacciones financieras. Habló de los determinantes sociales en la salud como puede ser el paro, mencionando que se están detrayendo recursos de atención primaria. Finalmente, abogó por la necesidad de estimular la economía.

Subasta farmacéutica

Uno de los puntos álgidos del debate fue el tema de la subasta farmacéutica, cuestión en la que Martínez Olmos defendió un modelo como el instaurado en Andalucía, en el que se apuesta por medicamentos genéricos con un sistema de precios de referencia y en el que se procede a la subasta pública. Lamentó la oposición del PP y argumentó que llevar este sistema a todo el país llevaría a un ahorro global de 1.500 millones, lo mismo que viene siendo el copago a los pensionistas, en palabras del representante socialista. Valero Rodríguez arguyó que este sistema rompe la equidad, ya que limita la prescripción facultativa y reduce la elección a un solo principio activo. Daponte Codina opinó por contra a favor del modelo de subasta si bien se preguntó si el único criterio debe ser económico. Habló también de las dudas que han generado algunos fármacos procedentes de Asia y abogó por mejores controles de calidad. Alganza Roldán discrepó del resto, apostando por la creación de una industria farmacéutica pública, mientras que Toquero de la Torre se pronunció en contra de la subasta por problemas con la calidad de los fármacos. Cree que debería existir una agencia independiente que evaluara en función de coste y efectividad.

Profesionales y recortes

El apartado dedicado a los recortes y a los profesionales sanitarios fue uno de los que suscitó mayor controversia. Alganza Roldán denunció que los profesionales han sido otra de las grandes víctimas de los recortes. Propuso volver a dotaciones previas a la crisis y una nueva política más motivadora. También habló acerca de la necesidad de incrementar el personal en zonas costeras durante el verano y llevar a cabo una mejor planificación de los recursos humanos mediante un mapa de necesidades. Además se refirió a gestionar las necesidades acudiendo al Consejo Interterritorial. Toquero de la Torre dijo que se deben crear nuevos roles profesionales dentro de un “cambio de modelo” que permita racionalizar los recursos humanos. Opinó que el personal debe tener protagonismo en la gestión del sistema, haciendo partícipe al ciudadano y como responsable de la calidad del mismo. Martínez Olmos lamentó la falta de capacidad estratégica en recursos humanos. Serían, en su opinión, necesarios recursos que permitan planificar dotaciones adicionales según necesidades, algo que saldría del aumento de los 10.000 millones que su partido promete en sanidad. Así mismo propuso un pacto de estado con el PP. Valero Rodríguez denunció en su turno la situación de los profesionales en Andalucía, arguyendo que no entendía “que la izquierda trate así a los trabajadores”, sometidos a saturación del servicio y a contratos basura. En este punto Martínez Olmos le recordó la reforma laboral aprobada por el PP en 2012. Daponte Codina por su parte apuntó que debería consultarse más a los profesionales, con una participación más directa de éstos en la toma de decisiones. Para ello propuso mejorar la transparencia y evitar en lo posible la designación política, ateniéndose más a criterios de profesionalidad en la elección de cargos.

Consejo Interterritorial

La necesidad de fortalecer y mejorar la coordinación de las comunidades autónomas con el Consejo Interterritorial es algo que compartieron en mayor o menor medida todos los participantes. Lo que varían son los grados y las maneras de hacerlo. Toquero de la Torre opina que debería ser un “órgano ejecutivo”, con funciones de árbitro que corrija desviaciones. Para asegurar su transparencia propuso que se sometiera a una auditoría externa. Alganza Roldán recordó que hay que intentar unificar una cartera de servicios y adelantó el problema que en este sentido puede suponer el Tratado de Libre Comercio entre la UE y EEUU (TTIP). Valero Rodríguez apostó por la potenciación del Consejo Interterritorial, también proponiendo darle carácter ejecutivo. En este punto, Martínez Olmos explicó que el Consejo Interterritorial no puede tener carácter ejecutivo, ya que es un órgano de coordinación, siendo las decisiones vinculantes solo las de los respectivos parlamentos autonómicos. Aludió a que por problemas de corrupción algunas decisiones del Interterritorial no son aceptadas luego por algunas autonomías, como cierto caso con unas vacunas acordadas en el Interterritorial y que una comunidad rechazó (aunque reconoció no poder demostrarlo). En respuesta a Alganza Roldán que le sugirió como solución una reforma de las leyes, explicó que cambiar esta realidad supondría modificar la Constitución y los estatutos de autonomía. El Ministerio de Sanidad tendría un papel diferente si la sanidad estuviera recogida como un derecho fundamental. Daponte Codina creyó que el problema es el modelo de país y que sería necesaria una modificación del Senado. En nombre de Podemos propuso un cambio constitucional que diera solución a estos problemas competenciales. También sugirió que sean instituciones científicas robustas las que tomen decisiones.

¿Pacto de estado por la sanidad?

La última cuestión que dio tiempo a debatir es la de si sería posible un pacto de estado en materia de sanidad con los otros partidos. Martínez Olmos se mostró pesimista, ya que opinó que las diferentes visiones de la sanidad pública son en la práctica irreconciliables. Anunció que para poder llegar a acuerdos con el PSOE haría falta respetar una serie de puntos clave: universalización, financiación por impuestos, carácter sobre todo público y cartera única de servicios. Sí abogó por un órgano como el de los Pactos de Toledo en el que al margen de diferencias se asegure un sistema sanitario de calidad. Valero Rodríguez sí creyó que se podía llegar a pactos y se quejó de que se cambien las normas por motivos electoralistas. Toquero de la Torre deseó que se de el pacto y animó a los otros partidos a ser altruistas en decisiones que tienen que ver con la salud. Alganza Roldán afirmó que si los pactos “no se hacen desde abajo” difícilmente van a funcionar, ya que los pactos desde arriba dependen únicamente de la “correlación de fuerzas”. En la misma línea Daponde Codina defendió que hay que ser expansivos.

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