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Los olvidados de un mundo insostenible

por J.J. BORS 19 Marzo 2013 Publicado en OPINIÓN

Desengañados tras asumir que esa España convertida en potencia mundial ladrillo a ladrillo fue un espejismo, hemos asumido que nos toca interpretar el papel de nuevos pobres. En este contexto de alarmantes noticias sobre recortes y desahucios, no es fácil concienciar a la ciudadanía de que es necesario contribuir al desarrollo de otros países si queremos que nuestra economía sea sostenible.

Actualmente recorren Europa miembros del Comité de Unidad Campesina de Guatemala, para informarnos sobre la situación del valle de Polochic, uno de los muchos conflictos ignorados a menudo por los medios de masas. María Josefa Macz, vicepresidenta del CUC, visitó recientemente varias ciudades de España, gracias al apoyo de Intermón Oxfam, para informarnos sobre los desalojos a campesinos/as que han sido desposeídos/as de sus tierras.

El segundo encuentro estatal de activistas de IO, celebrado en Bilbao, reunió a voluntarios/as que colaboran en la difusión del comercio justo, procedentes de los comités de diversos puntos de España, y también a miembros de organizaciones afines de Francia y la República Checa. Previamente se había solicitado a los/las participantes que llevasen un puñado de tierra de sus respetivos lugares de origen. Allí entendieron el objetivo de la propuesta: la tierra se mezcló y fue entregada a tres voluntarias que la llevarían en su viaje al valle de Polochic, entre los días 14 y 20 del presente mes.

Para esa estancia , se han programado diversos actos de apoyo a las víctimas de los desalojos, entre los que mujeres y niños/as han sido los más afectados. Cuando IO tuvo la iniciativa de organizar el viaje, advirtió del riesgo que suponía. Algo que asumen activistas como Raquel Haró, del comité de Alicante, que considera esta experiencia "una oportunidad increíble", ya que los testimonios de quienes han estado allí pueden transmitir mucha fuerza, "pero no lo has vivido; hay que ver lo que están pasando".

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Josefa Macz tomó la palabra para explicar el origen de la situación de las familias desalojadas en Polochic. "Llevamos 500 años de lucha", recordó Macz, ya que es imposible entender lo que pasa hoy sin remontarse a la colonización. De aquellos barros vinieron estos lodos. La política agraria del gobierno guatemalteco promovió la creación de latifundios de monocultivos de caña de azúcar y palma africana para la fabricación de agrocombustibles, en manos de herederos de los terratenientes alemanes que controlan gran parte del país centroamericano desde 1871. Para ello, se han arrasado los cultivos de pequeños agricultores que producen alimentos básicos.

Lourdes Benavides, portavoz de la campaña Crece de Intermón Oxfam en España, afirma que, en la última década, Guatemala ha pasado de ser un país autosuficiente a tener que importar alimentos: la desnutrición crónica infantil ronda el 49%, y se eleva hasta el 70% en zonas rurales.

En 2005 la familia Widmann se instaló en el valle, apropiándose (gracias a una legislación fraudulenta) de las tierras arrebatadas en 1978 a los mayas q'eqchi' tras la matanza de Panzós, algunas de las cuales fueron vendidas por el responsable directo de la muerte de cientos de hombres, mujeres y niños. Esta operación se benefició de un crédito concedido por el Banco Centroamericano de Integración Económica, entidad financiera participada por el gobierno de España. En vista de que no se obtenían los beneficios esperados, el BCIE sacó a subasta las tierras adquiridas por los Widmann. Los campesinos exigieron al gobierno el cumplimiento de los acuerdos de paz de 1996. Como medida de presión, 800 familias ocuparon parte de las tierras que les habían sido arrebatadas, comenzando a cultivar alimentos. Tras varios meses de diálogo, la familia Widmann abandonó la negociación el 14 de marzo de 2011.

Un día después, el valle fue tomado por el ejército, la policía y cuerpos de seguridad privados. El violento desalojo causó la muerte de un campesino, varios heridos y la pérdida de los cultivos destinados a la alimentación. Desde ese momento, se han mantenido las amenazas y asesinatos. También se han vertido calumnias contra el CUC, en un intento de criminalizar a los/as campesinos/as. Recientemente se ha retomado el diálogo, tras el éxito de una marcha campesina.

Daniel Pascual, coordinador general del CUC, nos explica qué es lo que piden: "La única solución al problema es la aprobación de una Ley de Desarrollo Rural Integral, que permita el acceso a la tierra de los pequeños campesinos y que les garantice derechos sobre las tierras, especialmente a las mujeres que son responsables de gran parte de la producción agrícola, pero sólo el 6,6% tienen titularidad sobre la tierra".

Durante su intervención, Josefa Macz mostró una pequeña tortilla de maíz, prácticamente el único alimento que pueden tomar los habitantes del valle en estos momentos. El hambre y la violencia no han conseguido expulsarles, porque "la tierra es parte de nuestra vida y nuestra cosmovisión".

La criminalización de los inmigrantes (cada vez menos entendible, ahora que volvemos a exportar mano de obra) es un argumento simplista y falaz, que se utiliza para desviar la atención de los verdaderos problemas. Las prioridades cambian cuando entramos en recesión, pero no es cierto que estemos obligados a elegir entre ayudar a nuestros compatriotas o a los extranjeros. A diario las noticias demuestran que sigue habiendo dinero suficiente para lo que realmente le interesa al poder. Si es necesario ajustar presupuestos, puede hacerse sin hacer pagar por ello a los menos favorecidos, despreciando derechos fundamentales, como la salud y la educación. Para superar la crisis, y que algo así no vuelva a suceder, hay que apostar por la justicia social dentro y fuera de nuestras fronteras. La voz de los olvidados debe ser escuchada.


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